Prrofesor Potâchov de Moldavia Imagen de cabecera rotativa

Digitalización

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Potâchov, preparado para colaborar con los ministerios de Educación y Cultura en la “digitalización de contenidos”.

Lifestreaming y ficción

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Twitter está de moda en la edublogosfera, dos años después de su salida al mundo mundial. Hasta los que hace un par de años se reían del invento, triunfan en saraos varios hablando del microblogging, del lifestreaming, de twitter y de sus aplicaciones didácticas. Superada la etiqueta de juguete online para cotillas, parece alcanzar un lugar en el hall of fame de las herramientas educativas más o menos “serias”.
Hace poco encontrábamos una completa recopilación de 100 referencias sobre twitter para la enseñanza, donde se recogen consejos, artículos y mashups de variado pelaje. Bastantes ejemplos de uso no van más allá del aprovechamiento del feed generado, para lo cual igual sirve twitter que otra plataforma de publicación. Aun así, no deja de ser interesante como ticker de actualización de una web, o como concentrador de feeds de distintos servicios web.

El tablón de anuncios, la información a familias, lo que se está haciendo en clase en ese momento, tormenta de ideas, adivinanzas, citas célebres, microcuentos, vocabulario,…, etc, etc. Útil, pero visto ya, y nada espectacular, por cierto.

Buscando modelos que exploten el lado creativo del invento, nos encontramos con esta presentación que muestra veinte maneras de usar en el aula el generador de gorjeos del pajarito, algunas orientadas hacia la ficción, como adoptar identidades conocidas (personajes históricos, por ejemplo), o inventarse un personaje, un alter ego, y dotarlo de personalidad propia.

Pero, ¿por qué no ir más lejos? ¿Por qué no hacer de twitter el tingado de la farsa, el escenario donde se desarrolla la historia, el culebrón digital, y que los personajes de ficción interactúen con otros reales? “Escribirían” así, “colaborativamente”, una obra de teatro que “compartirían” (sharismo domesticado) con el resto de usuarios (y lurkers) de la plataforma. Las vidas cruzadas de Altman pasadas por la túrmix 2.0.

Durante las últimas 48 horas, Potâchov, también en gran medida él mismo personaje de ficción, ha puesto en circulación a tres “actores” más o menos estereotipados como botón de muestra: Piluca Pérez de Cossío, Rocco Varela y Armando Bulla:

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Un divertimento canallesco con tintes de experimento sociológico, con el objetivo frívolo de relativizar la importancia de un servicio simple como el mecanismo de un chupete, con casi tantos detractores como defensores, y que está siendo elevado a los cielos (no sabemos muy bien si justa o injustamente) como paradigma del microblogging (si es que aparece como cierto que el otro blogging deba ser macro).

Casi parece que la escuela 2.0 venga en porciones de 140 caracteres, lo cual no es ni bueno ni malo, sino todo lo contrario, a nuestro entender, siempre y cuando venga :-)

Y damos por terminado el experimento, pues, por adictivo, corremos el riesgo de ser linchados por quienes lo han sufrido. Dato importante: Potâchov no se hace responsable de los comentarios vertidos por estos ciudadanos. Y todo parecido con la realidad, es pura ficción.

Tengan ustedes felices gorjeos, y perdonen por la brasa.